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Esta caja de cubiertos es definitivamente una de las más interesantes con la que me he topado pues es, por sí sola, una invitación a la reflexión científica.

Su diseñador, Harry White, con una carrera en genética antes de involucrarse en el diseño industrial, desarrolló este juego de cubiertos calculando las variaciones que podrían sufrir si se "cruzaran entre sí".

Ha trazado un árbol genealógico que muestra cómo las mutaciones generan nuevos "seres" los cuáles pueden ser útiles para variadas actividades. De este modo, si jugáramos con esta cubertería, descubiríamos que la variedad de tamaños y formas que resultan de la historia genética nos ofrece una riqueza inigualable.

Explorando, una familia humana encontrará un cubierto para cada necesidad. Determinada forma o tamaño nos sugiere un nuevo uso: la solución a un problema diferente. Así, en un objeto doméstico podemos entender la evolución de las especies y otras tantas cosas.

Recuerdo que hace tiempo, una amiga bióloga me explicó la importancia de la diversidad en el maíz y cómo cada variante, incluso la que aparentara total inutilidad, era potencialmente una salvación para la Humanidad... Bueno, algo así. El punto es que esta cubertería, actualmente bajo el resguardo de la Central Saint Martins School of Art and Design, me ha explicado mucho. Una obra de diseño didáctica y fascinante.

Vía: Harry White