
A primera vista parecen unos clásicos posavasos y uno se pregunta por qué habría de hablar de ellos. Pero luego uno se entera que han sido fabricados con botellas recicladas y entonces comienza a comprender el porque.
Es que para transformarse en estas piezas, han debido pasar por un cuidado proceso. Así es como Ijiljana Kolundzic ha tomado un conjunto de botellas viejas de agua y vino para calentarlas y luego presionarlas hasta lograr estas piezas planas, que pueden ser usadas para apoyar tazas o platos calientes.
Diseño y ecología caminan de la mano con esta propuesta diferente.













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