

Jason Brammer es un artista plástico que vive en Chicago. Estas matrioskas las ha repintado para lograr un extraño conjunto de objetos observadores.
Nos da la sensación de que las miradas se multiplican, se repiten y contienen entre sí. La pieza ya ha sido vendida pero nos queda la imagen, la idea. El resto de los trabajos del joven estadounidense también son objetos recuperados y transformados. Da una sensación de circo viejo. No es particularmente brillantes pero bien vale la pena conocerlo, con suerte pronto nos sorprenda con otro mural, instalación o arte objeto tan divertido como sus matrioskas mironas. ¿Les gustan?

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