
No sólo se trata de una gorra con estilo sino de todo un producto de vanguardia. Porque además de un diseño poco común, esta gorra se ocupa de detectar las sonrisas.
Es cierto, uno se pregunta para que diablos querríamos una gorra que registra nuestra forma de sonreir. Lamento deciros que no hay respuestas para eso y si aquí estoy hablando de ella es sólo porque es una propuesta insólita.
La gorra cuenta con un sensor que se ajusta a la mejilla y registra el tamaño de la sonrisa. Cuando detecta que no estamos sonriendo una pieza de metal se clava en la cabeza. ¡Que idea más tortuosa! Así que bien, luego del dolor estaréis obligados a practicar una risa de lo más forzada sólo para evitar una nueva represalia…
¿Lo más curioso? Su nombre -Happiness Hat (o gorra de la alegría)- y su misión: mejorar la interacción social. Vaya paradoja…









Añade un comentario