

Estos cojines en forma de tronco hace juego con el oso sillón del otro día.
No es un cojín demasiado atractivo. Útil si deseamos recrear una reunión alrededor de una fogata en la habitación infantil.
Quizá sería el obsequio contestario al ambientalista que le regaló una jarra en forma de ubre a su familia amante de los lácteos. (En esa familia se han declarado la guerra con accesorios).
Si quitamos el bebé adorable nos queda un cojín un tanto feo, acaso apropiado para algún castor , pero para todo hay gustos ¿no creen?.

Vía: Freshhome
Información sobre comentarios
¡Gracias por dejarnos tus comentarios! — por favor intenta mantener tu opinión relacionada con la anotación, no usar insultos, agresiones, o faltas de respeto al autor y otros participantes de la discusión, en caso de no hacerlo tu comentario podría ser borrado.
Existe mucha más información en nuestra política de comentarios.