
A veces las ideas más simples son las más hermosas. Esta lámpara diseñada por Jan Bernstein transforma una taza de porcelana en una dulce fuente de luz. Su precio de 65 euros se debe a que la taza es una clásica de Arzberg. Utiliza un foco de 25watts por lo que da una iluminación breve y con tibieza.
Lo genial es que, con un taladro y un poco de habilidad podemos hacer la nuestra para un pequeño rincón donde deseemos una luz tenue y enfocada. Me recuerda la lámpara de varias tazas de café que les mostré hace tiempo, de nuevo se juega con el concepto de luz-líquido.
Me parece una hermosa realización para generar calidez en un espacio que deseemos hacer acogedor. Perfecta para combinar con un sillón donde nos sentemos para beber té y disfrutar de una buena mùsica.
Vía: Das Rote Paket










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