
Nada más rico que una buena copa de vino. Elegante, suave y placentera. ¡Destapen, sirvan y salud! Pero hay otra cara de la moneda, entre la salud y la cirrosis el vino se debate la vida. Y así es como de bálsamo para el alma se transforma en poción fatal para quienes no tienen límite.
Metáfora de esa dualidad es esta edición de vino de La Rioja que, curiosamente, en lugar de resposar en una botella descansa en un frasco de jarabe.
La astucia es de Bodegas Sonsierra y creo que es una idea novedosa, no se si muy marketinera pero sí inolvidable, lo que no es poca cosa en los tiempos que corren.










Si mal no recuerdo, es un diseño de David Delfin