
Provocativa hasta la médula, esta escultura del diseñador Quinn Gregory es una apuesta fuerte que de alguna manera invita a la polémica. Cubierta de cristales de Swarovski, la figura de Cristo en la cruz huele a paradoja, una imagen que está lejos de la vida austera de Jesús.
Infinite Hope es una escultura que ha sido fabricada en madera, goma espuma y cristales de 5’3” de altura la curiosidad y de alguna manera se anima a desafiar la naturaleza de la figura más emblemática de la religión católica.
Gregory primero diseñó un esqueleto de metal y luego armó la estructura del cuerpo que más tarde pintó utilizando una pintura metálica. Para finalizar su obra la recubrió con 250.000 cristales de Swarovski para asà poner el punto final en esta obra incisiva.










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