
Primero fue el mono, luego el hombre de las cavernas, luego el hombre del siglo XX y, finalmente, el pajarito de Twitter. Esta es una forma, como otra cualquiera, de ver la evolución del ser humano.
A pesar de que en el mundo hispano todavía no hay tantos usuarios de twitter como en el mundo anglosajón, hay los suficientes como para entender esta broma a la adicción twittera que muchos sufrimos.
Por cierto, os recuerdo que me podéis seguir en twitter.










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