

Todo el mundo tiene (o debería tener) un juego de muñecas rusas, de esas que se “comen” unas a otras. A las abuelas les encanta regalar eso, no tengo ni idea de por qué.
Por ahora nadie sabía que hacer con sus matrioskas, pero Fred tiene una estupenda solución: convertirlas en recipientes de almacenaje para la cocina.
Eso sí, para que no se vean tan kitsch las ha pintado de blanco y les ha puesto un poco de relieve. ¿Es eso trampa?
Vía: Nerd Approved

Información sobre comentarios
¡Gracias por dejarnos tus comentarios! — por favor intenta mantener tu opinión relacionada con la anotación, no usar insultos, agresiones, o faltas de respeto al autor y otros participantes de la discusión, en caso de no hacerlo tu comentario podría ser borrado.
Existe mucha más información en nuestra política de comentarios.