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A todos nos gusta desayunar en la cama. Eso es síntoma de relajación, lujo, placer y de un día sin mucho trabajo por delante. Pero, la verdad, no todo el mundo se fija en los pequeños detalles (esos que, en definitiva, hacen girar el globo terráqueo).

Miren por ejemplo qué bandeja de desayuno tan detallista, con su florerito listo para colocar la flor a esa persona quería a la que (en una hipótesis romántica) le llevan el desayuno a la cama. ¡Seguro que al recibir su café y tostada su alegría es doble por la preocupación extra).

Eso sí, por favor, no vayan a comprar la bandejita en amarillo. No es un lindo color a la hora de despertarse, tan brillante… mejor en blanco, que relaja y da sensación de limpieza.

Vía: Compradicción