
La verdad es que yo no soy muy fan de los tirantes, pero en cuanto vi éstos de Valentine Gauthier pensé que eran uno de los accesorios de moda más bonitos de la historia.
Eso sí, seguro que no son baratos (ni muy ponibles), pero ¿a quién le importa el precio cuando estamos hablando de obras maestras del diseño?
La lástima es que hay que acercarse a París a comprarlos, ya que no los vende on-line (¡a estas alturas, quién lo cree!). Ir a la Rue Charlot nunca fue una mejor excusa para re-visitar París.
Vía: Fashion Copious










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