
No sólo hay que pensar en buenas ideas sino que la propuesta es aún mejor cuando esos conceptos vienen en un fabuloso packaging. Eso es lo que sucede con las nuevas bombillas CFL de General Electric que llaman la atención con su prolijo empaquetado.
En este caso hablamos de un packaging poco tradicional para un producto de este calibre pues las bombillas vienen dentro de una caja de cartón con forma hexagonal y un dibujo atractivo en varios colores. Para mejor, hay un pequeño truco pues basta apilar las distintas bombillas para armar el dibujo de las bombillas en el exterior de las cajas.
Por otra parte, tanto la parte superior como la inferior de la caja presentan el diseño de este tipo de bombillas mientras que para no confundir a los compradores cada voltaje se corresponde con un color particular. ¿Algo más?, la compañía ha optado por cartón en lugar de utilizar plástico. No hace falta aclarar que se me ha ocurrido rescatarlas del olvido justamente porque son un gran ejemplo de cómo se puede hacer maravillas con un producto discreto.










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