
Ya no está de moda, pero yo recuerdo que cuando era pequeña en mi casa siempre había un tarro en el que se guardaban todos los caramelos y dulces, para cualquier momento especial.
Es por eso que al ver estos divinos tarros de cupcake y helado (dos de mis artículos favoritos extrapolados a otros ámbitos) no pude sino pensar en reseñarlos, porque me traían un gran recuerdo de mi infancia.
El precio de ambos tarros es bastante asequible: menos de 20 euros. Otra cosa es su tamaño… siempre pienso que este tipo de tarros no son lo suficientemente grandes: unos 10 centímetros. ¡Pero si ahí no cabe nada!









Añade un comentario