
Ya sabéis que es lo más esta temporada, ¿verdad? Los espantosos leggings de imitación piel han dado paso a una versión más femenina y brillante, quizá por influjo de la última colección de Stella McCartney, que se atrevió a sacarlos del olvido.
A mí el estilo degradé de los leggings de la McCartney no me podría gustar más, pero reconozco que pagar 1000 dólares por eso es poco menos que una locura para mi bolsillo, por lo que no descarto otras opciones bastante más económicas.
Mirad, por ejemplo, los de Costume Dept., que no tienen degradé, pero que cuestan tan sólo 100 dólares. ¡Eso ya es otro precio!








Cómo odio esta p1nch3 moda ochentera, los leggins, esas camisas con caídas raras, los zapatitos esos que parece que los llevaras pintados en las patas (en los pies pues, no se ofendan), los accesorios con colores que imitan al oro y la plata y piedras de fantasía, y esos peinados que ya van llegando al estilo bananarama… Ni a patadas compraría algo que en un par de años servirá de disfraz de carnaval. Están horrendas, y más horrendas estarán cuando las compren y se les empiecen a caer las lentejuelas.