
No os voy a engañar, la estética de este bowl para cacahuetes me parece increÃble, pero no me lo imagino en mi casa, sino más bien en un Lounge-Bar en el que se sirvan aperitivos.
Está diseñado por Harry Allen, quien usó resina blanca y algo de mármol, pero no pensó en que el artilugio tuviese mucha necesidad de limpieza, porque advierten que sólo se puede lavar a mano (y no me imagino que muy a menudo, bajo riesgo de deshacer el diseño).
Eso sÃ, en el precio no se lo pensó: 55 dólares, para que te animes.
VÃa: Las Lentejas







si le das la vuelta es un cerebro.