
Me encantan los helados. Tienen, además de sabores diversos y estupendos, un aire bonito, kawaii, tierno y romántico que puede conmigo. Ya ven, odio los ositos y amo los helados.
Por eso cuando vi esta lamparita me quedé fascinada: demasiado kawaii para ser apreciada por personas no kawaii, pero divina igualmente.
Lo malo es que es muy chiquitita, funciona a pilas y no deja de ser una lamparita decorativa que cuesta 15 dólares.
Vía: Sí, lo sé










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