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Yo siempre he sido muy torpe. Si hay alguna posibilidad de darse un golpe con algo en una habitación, siempre soy yo la que hace el estreno y avisa de la peligrosidad del artilugio.

Por eso es que los protectores para niños son un arma que utilizo para mantenerme viva. De hecho, si tuviera bañera tendría que comprar una ballena como esta que, además de ser bonita, protege de posibles golpes en la cabeza.

La verdad es que es preciosa y, si encima tiene una función protectora, pues mejor que mejor.

Vía: No quedan blogs