
Hay casas en que un milímetro más de tarta para el hijo pequeño puede suponer una bronca monumental por parte de la hija mayor, que es como una hormiga enamorada del azúcar.
Para que ese tipo de conflictos rayantes con lo absurdo dejen de ocurrir, lo mejor es comprarse un divino cortatartas, que dividirá vuestro dulce en varios pedazos de igual tamaño, para que no haya riñas entre diabéticos acelerados.
Este que ofrecen en Charles&Marie está especialmente bien, ya que los agujeros del centro harán aire y permitirán que la tarta (al igual que sucede con el queso) no se rompa ni se quede pegada al cortador.
Vía: Compradicción








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