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No podría gustarme más esta vajilla de lujo para ir de picnic. ¿Quién dijo que todo son platos y cubiertos de plástico blanco? Ya era hora de que alguien pusiera un poco de glamour al noble arte de comer en el césped.

Con esta vajilla seguro que yo llegaría al punto de obviar esa parte de que es desechable. La lavaría y continuaría usándola por los siglos de los siglos, de tan bonita que es.

¿El precio? unos 15 euros. Un poco carillo, pero es que el estilo es el estilo.