A pesar de que en un principio se podría confundir con Eli, la elefantita de Pocoyo, el color sobrio delata a esta lucecita. Si fuera rosa, otro gallo cantaría.

No es, ni más ni menos, que una lucecita de esas que dan simplemente un ambiente. Ideal para los niños más miedosos por la noche o para esa fiesta lounge que siempre se hace en alguna casa tras las salidas nocturnas.

A mi, personalmente, me encanta. Creo que es absolutamente combinable con cualquier estilo (de preferencia colocarla en lugares con fondos oscuritos, para que su luz la haga brillar como objeto), como podemos ver en la foto, en la que está con dos esculturas pre-coloniales.

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