
Un perro es lo que esta lámpara, hecha de plástico y metal, representa. Se trata de un diseño de líneas concisas y muy sencillo, ideal para entornos minimalistas.
La cabeza/bulbo del perro se puede ajustar para que la luz se dirija hacia el lugar que quiera quien la esté usando en cada momento, por lo que deduzco que no sólo es un aparato de decoración, tiene su parte funcional.
Cuesta unos 100 euros, una cantidad que realmente no es mucho si tenemos en cuenta el buen diseño de la lamparita.
Enlace: PampaRampa | Vía: Nerd Approved










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