Ya sabemos cuanto nuestras tazas hablan de nosotros. Las compramos pensando en esta o aquella cosa que nos gusta, pero a veces también por lo que no nos gusta.

Esta taza de hoy sienta precedentes por uno de los conflictos más injustos de toda la historia de la humanidad: el de la mujer en la cocina y el del hombre en el salón.

Simplemente fantástico: TE IBA A HACER UNA CENA ESTUPENDA, PERO DE REPENTE ME ACORDÉ DE QUE NO COCINO (NO SÉ COCINAR).

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