Curiosa cuanto menos la idea de poner trozos de platos (de esos que vienen profusamente decorados) a modo de chapitas.

Y, bien pensado, no queda nada mal, hasta da un toque de inocencia (el blanco de la porcelana parece como cándido).

Hay muchos modelos, y van variando, ya que los diseñadores austríacos que los hacen van comprando platos en mercadillos y rastrillos.

Enlace: Design Boom