
Me encantó el diseño de estos platos, por los que va caminando un pequeño número de personas que parecen estar en una solitaria estación de tren o en una playa recóndita en invierno.
Invitan a la reflexión, sin duda, además de que también invitan al dilema económico de querer comprarlos pero, de repente, hacerse muy caros… ¿no creen?
Enlace: Bouf










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