| 25 de febrero de 2008 a las 18:00 | Comentarios
Seamour Sheep es una ovejita que te acompañará allá donde quieras, siempre que tengas un puerto USB para alimentarla (a través de su culito), ya que no le gusta la hierba… Se trata de una edición limitada que encantará a los más fans de las ovejas, de las lámparas USB o de los iluminadores nocturnos para dormir con un poco menos de miedo (que de todo tiene que haber en esta escandalosa viña). 60 dólares es el precio que habrá que pagar por tener esta especialidad. Enlace: Mimoco...
| 25 de febrero de 2008 a las 15:00 | Comentarios
He aquí un estupendo parasol estilo japonés, ideal para cualquier amante del país del sol naciente que vaya un paso más allá. En lugar de diseños de flor de loto, la impresión que se ha hecho sobre este papel es la misma de una bandera pirata, por lo que gustará también a la gente joven, macarra y nuevos amantes del calaverismo. Seguimos diciendo que las calaveras están en la cresta de la ola... Enlace: Zibby Zabby | Vía: Nerd Approved
| 25 de febrero de 2008 a las 12:00 | Un comentario
Me encanta este pin de zorro que no deja ver más que la silueta (dibujada de una forma delicadamente tosca) del animal. Destaca el producto por su color metálico mate, que puede quedar estupendo sobre cualquier tejido liso y de colores vivos (como es el caso verde de la foto). Por otra parte, merece una particular reflexión el animal en sí, que sale por la noche, un dandy, un truhán… quizá esa sea la sensación que da el que lo lleve a los demás (prefiero evitar pensar...
| 25 de febrero de 2008 a las 10:00 | Comentarios
He aquí una recreación camiseteril de la película “Dr. Strangelove or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb”, que en España se tradujo con el socorrido título de “¿Teléfono Rojo?, volamos hacia Moscú”. Me gusta mucho la estética de la camiseta y me recuerda la cantidad de papeles que tenía Peter Sellers. Si no habéis visto la película ya es hora de hacerlo pero, por favor, sin doblaje en español (que pierde muchísimo, sobre todo las voces de Sellers). Recordemos finalmente la mítica frase...