
Llega San Valentín y, en nuestro afán de seguir las divertidas tradiciones anglófonas, se torna necesario comprar esa tarjeta que le enviaremos a nuestro Valentine secreto…
¿Por qué buscar unas ultramodernas si esta tradición es requetevieja? Pues decantémonos mejor por las vintage de los años 50 que, además, imprimirán un toque de inocencia a nuestras románticas palabras.
Sólo podemos recomendaros las tarjetas… lo que escribáis (y lo bien que se os de que vuestro enamorado secreto se de por aludido) es cosa vuestra. ¡Mucha suerte!
Enlace: Fred Flare







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