Tantos años usando paragüeros para que no se nos caiga el paraguas y finalmente resulta que teníamos la solución justo delante de nuestras narices, sólo que no nos habíamos dado cuenta.

Si en lugar de una punta le ponemos tres al paraguas, cuando le demos la vuelta lo podremos sostener como si fuera una banquetita. Y se quedará de pie, escurriéndose, donde queramos.

Muy útil, sobre todo para todas aquellas personas que piensan que el paragüero es del todo obviable en la decoración del hogar.

Enlace: Charles & Marie