Regala dientes: como Scarlett Johannson

Hace poco tiempo salió a la luz que Scarlett Johannson regaló a su novio una muela del juicio suya bañada en oro.
A pesar de que nos sorprendimos, no dejamos de pensar que podría ser interesnante. Pero, ¿qué pasa con la gente a la que no le salen las muelas del juicio?
Pues estas joyitas que se venden por Internet pueden ser una buena solución, en plata y en oro.
Enlace: Atypyk-e-shop
Para que los hombres planchen

No hay nada mejor para conseguir que un hombre haga lo que una quiere que darle ciertos “incentivos” (ojo, no siempre, porque luego se convierte en una obligación, y no en un incentivo).
Ese es el caso de esta tabla de planchar, que hará que el hombre que planche con ella termine raudo y veloz de planchar todas las prendas que se le pongan encima.
Todo será con tal de ver a la estupenda modelo que tiene la funda, un placer para la vista masculina (y también de algunas féminas, no vamos a discriminar).
Enlace: Ingeniu
Espejos cortantes

Para estas navidades, propónte decorar tu casa de la forma más original que encuentres. Una de las posibilidades que se abren es este espejo, con forma de hoja de afeitar.
Es curioso y bonito, y recuerda a la historia de Sweeney Todd, el barbero de Fleet Street que ahora se está poniendo de moda con el musical de Tim Burton.
¿Te atreves a darle un toque diferente a tu propia cara a través de este espejo?
Enlace: Suck UK
Camisetas Hipertextuales: Motorfull

Hace un tiempo les propuse a todos los editores de Hipertextual que buscaran una camiseta (existente en el mercado) que reflejara el espíritu del blog en el que escriben.
Raudos, veloces, lentos y tortuguitas me fueron escribiendo (casi) todos, dejándome maravillosos links a camisetas que, efectivamente, eran representativas de la temática.
No os engaño si os digo que en la vida real la rapidez de los editores de Motorfull no se asemeja ni de casualidad a la de los cacharros que nos comentan a diario.
Pero al menos nos dejan claro lo que quieren, con frases como “Prefiero empujar un coche alemán antes que conducir uno francés”, “Prefiero empujar un Lamborghini antes que conducir un Ferrari”, o “Prefiero empujar un Porsche antes que conducir un Mustang”. Toda una declaración de intenciones

