¡Anda que no te vas a poder reir de las personas con las que vivas en cuanto les regales esta taza! La primera vez que beban de ella y los veas podrás partirte con su boquita de perro.

Por suerte es una broma divertida y de lo más inofensiva, así que no tienen ningún motivo para enfadarse contigo. Al revés, te agradecerán ese regalo tan original.

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