Sí, un paso más es posible para lograr la mayor humillación canina de todos los tiempos: disfrázalo.

Hay miles de opciones, pero aquí la que más nos gustó es la de Shrek, porque queda muy ridículo, cómico y a la vez tierno.

¿No crees que tu perrito disfrutaría el momento? El de la foto no parece muy preocupado, la verdad.

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